hace unos días Rafael Estrella comentaba la nueva salida de tono de Zuma, un potencial sucesor del actual presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki. francamente no sorprende Zuma, quien hasta hace poco se sentó en el banquillo de los acusados, bajo la denuncia de una amiga de la familia, seropositiva, que mantiene que éste la violó una noche que la mujer dormía en el cuarto de invitados. la víctima ha sido valupeada por muchos de los medios de comunicación y aliados políticos de Zuma así como gran parte de la comunidad zulu a la que el político apeló asegurando que su comportamiento había respondido a su origen zulu (entre sus muchos partidarios abundaban las camisetas con el mensaje: 100% Zuluboy). es decir, que el hecho de que la víctima le pidiera un masaje, y el que no llevara ropa interior bajo el pijama, suponía que necesariamente debía mantener relaciones con ella para que así ella no interpretara una falta de respeto por su parte.
si bien ambas versiones se contradecían -bueno, y la de Zuma fue cambiando con el paso de los meses-, en una cosa coincidían: Zuma no había utilizado preservativo, a pesar de conocer que ella era seropositiva. preguntado por ello durante el juicio, el anterior jefe del Aids Council afirmó que se había dado una ducha inmediatamente después. lo que supuso un fuerte revés para los años que llevan batallando campañas que pretenden informar y parar lo que ya tiene magnitudes de pandemia en el país surafricano.
¿y la sentencia final? la presión social y política ejercida por los partidarios de Zuma, armados de argumentos de teorías de la conspiración y mensajes inflamatorios contra la víctima (cuya imagen se llegó a quemar ante los juzgados sin que Zuma hiciera nada para evitarlo), llevó a una sentencia que lo declara inocente. ni TAC ni la One in Nine Campaign, que denuncia que nueve de cada diez víctimas de violación no informan del delito dada la presión social que se ejerce sobre ellas y que las señala como culpables del abuso, pudieron hacer nada.

¿seguirá en la carrera para la sucesión? de momento, no parece contemplar otra alternativa… Desmond Tutu se cuenta entre los que le han pedido que reconsidere esta opción. Zuma responde e insulta, pero no se inmuta. sigue asistiendo a otros juicios abiertos por acusaciones de corrupción contra él, mientras intenta reparar su dañada reputación señalando a falsos responsables de ella, como es el caso del genial Zapiro, el autor de las viñetas que ilustran este post.