ya en Montevideo, donde en breve empezará la reunión anual de las plataformas nacionales del GCAP, o Llamado Mundial para la Acción contra la Pobreza, me siento a escribir para el curro lo que dieron de sí las reuniones de primavera de Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional.
las reuniones de primavera vendrían a ser un calentamiento, gris y monótono (y este año además pasado por agua por una primavera que ha llegado tarde a Washington), de la reunión anual. y si bién la reunión anual cada dos años la sacan de la sede (de este modo el año pasado Singapur albergó la reunión), la reunión de primavera es año sí, año también vecina de la Casa Blanca. y me cuentan son cada vez menos los compañeros que movilizan esfuerzos más allá de las dos pequeñas salas reservadas al foro de la sociedad civil y de los despachos donde se reúnen con representantes de ambas instituciones. la verdad es que es fácil de entender, vista la opacidad de la agenda y lo técnico de los temas allí dirimidos.
y por eso mismo esta vez tampoco parecía que la reunión fuera a tener mucho eco. los temas abiertos en Singapur siguen estancados. por una parte, el FMI continúa peleándose por encontrar una fórmula de cuotas de poder que agrade a todos… árdua y, si se me permite, imposible tarea ya que tal como están las cosas, los habrá poco dispuestos a ceder su terreno: el Reino Unido y Francia parecen haber salido ya del armario en este sentido. y Wolfowitz seguía abanderando su gran iniciativa contra la corrupción. sin embargo, encontró una piedra en el camino que él mismo había dejado caer… y la piedra resultó ser explosiva: Wolfowitz había forzado consecut
ivas subidas de sueldo de su compañera sentimental, con nómina en el BM, por encima de cualquier regla interna. y ha sido la plantilla de trabajadores del Banco, que desde el primer momento no han compartido la gestión y actitud de su presidente, la que ha hecho saltar el asunto. y GAP, el Governability Accountability Project, el que informó a los medios del asunto.
y así.
y lo que tenía que ser una reunión monótona se convirtió en una olla a presión donde se sucedieron las reuniones, iniciativas y ruedas de prensa para echar a Wolfowitz, para exigir un sistema de elección del presidente del BM más democrático y transparente, para exigir la reforma del BM, para dudar todavía más de su capacidad de abanderar la lucha contra la corrupción o cualquier otra tarea a abanderar en el campo del desarrollo.
y qué pasó? de momento, a la espera de la decisión del comité encargado del caso, Wolfowitz ha pedido paciencia a su plantilla y ha fichado al abogado Robert Bennett, que defendió tiempo atrás a Clinton ante acusaciones de abuso sexual. el comité, sin embargo, declinó verse con Bennett.


condiciones ligadas a sus préstamos han causado tantos estragos no hubiese pasado tan desapercibida. cabe decir, sin embargo, que
porque se trata de una cuestión sobre la que creo debiéramos disponer de más información, participar en un debate público, amplio y transparente. porque la cantidad destinada, sobre todo en proporción a otras partidas del presupuesto estatal, me parece aberrante –
me rindo. parece que la versión online de su discurso no existe, a pesar de mil otras páginas donde esta cita es usada… mmm, ¿alguna idea de dónde encontrarlo?

