los trenes desde Hamburgo llegaban esta mañana repletos de gente, jóvenes, adultos, mayores, familias con niños. sentados en las escaleras, los pasillos, allá donde había un hueco. unos charlaban entretenidamente, otros leían – he visto artículos sobre el G8 en pequeños diarios editados para la ocasión, libros académicos de matemáticas, de biología, apuntes aquí y allá –, otros dormían, más allá una pareja se besaba… y nos íbamos conociendo unos a otro a la par que a menudo nos apartábamos para ceder el paso a los que no bajaban en la última parada, Rostock. éstos, pacientes, avanzaban lentamente hacia la puerta de salida a la par que su maleta los precedía: nos las pasábamos de mano en mano, en cadena, para facilitar su salida. una vez en el andén, avanzábamos muy lentamente hacia la salida –demasiados para la estrechez de la escalera. la misma escena con cada nuevo tren, llegara de donde llegara.
la gran marcha empezaba a la una, y avanzaba por el límite de la ciudad, siguiendo la vía del tren, hasta llegar a un escenario que animaba a moverse en contra del G8. allá nos reencontramos con los compañeros del tren, aquella parejita de viejetes enfundados en banderas multicolor que rezan PACE, el pequeño con el gorro que luce el icono del Che, aquel que avanzaba con su silla de ruedas, aquel grupo de
estudiantes payaso que p
onen el toque de humor a la protesta, etc. intentamos comentar la jugada pero un helicóptero que sobrevuela la zona constantemente ejerce una sutil censura sobre todo intento de comunicación. hm.

la tarde avanza, lloviznea y hace frío –alguien ha olvidado avisarles de que el verano está al caer. y poco a poco vamos desertando. buscando un sitio donde comer algo caliente, pasamos muchos restaurantes (por cierto que el McDonald’s más cercano estaba bastante vacío mientras que en los vecinos cafés no cabía un alma… esta paradoja, por lo menos, nos la evitamos) y tiendas con las ventadas tapadas con planchas de madera. y a mi de momento me dan miedo los gigantescos policías que circulan en grupos de diez, como mínimo, y acumulan coches, furgonetas y tanques cuál operación salida: hay unos 16.000 polis en Rostock (se calcula que de cada cuatro personas ahora en Rostock, uno es un poli) y para los no iniciados en la policía alemana, añadiré que en Berlín toda manifestación en la que participé fue un éxito de participación… si se sumaba la policía que venía a escoltarnos, por supuesto.
de vuelta a casa, toca repasar el programa de charlas, pelis, etc. que nos deparará la semana. encendemos el televisor. “¡ei!, ¡la CNN justo habla de nosotros!” ¿toda la noticia? antisistema y policía se enfrentan en la zona que hace un par de horas abandonamos, ya hay 110 polis heridos. compañeros del GCAP que nos acabamos de cruzar nos cuentan que Sky News les ha dicho que no emitirá la noticia prevista sobre sus demandas al G8, demandas de democratización, de transparencia, de responsabilidad, de responder de las promesas hechas hace dos años… esa, esa se va al traste. el minuto y medio será destinado a cubrir los recientes altercados.
¿por qué será que no me extraña?