Bueno, aquí va mi primer post sobre furbol… pero hay trampa…
Durante el pasado partido de inauguración de la Copa de Confederaciones, entre Suráfrica e Iraq, son varios los medios de comunicación (como El País) que afirmaron que Booth, uno de los jugadores más populares de la selección, estaba siendo abucheado. En realidad, la afición no hacía más que lo que hace siempre, que es corear su nombre cuando tocaba el balón: “Boooooooooooth!!”. Del mismo modo que Mark Fish fue en su día coreado: “Feeeeeeeeeeeeeeeeesh” y con John ‘Shoes’ Moshoeu era: “Shoeeeeeeeees”. ¿Y por qué se ha deducido tan rápidamente que al primero se lo abucheaba si hay numerosos ejemplos en la historia de la reciente selección surafricana que demuestran lo contrario? Pues porqué Booth resulta ser el único jugador blanco del conjunto.
Me entristece que desde aquí se juzgue erróneamente a una comunidad (la no blanca, según los criterios del anterior régimen) que tanto ha sufrido y ha aceptado para llegar a una Suráfrica sin divisiones. Con un líder que, después de pasar casi un tercio de su vida en la cárcel por defender una causa justa, aceptó el Premio Nobel de la Paz junto al último presidente de aquel régimen inhumano. Me entristece que los periodistas no hayan hecho el esfuerzo de acercarse a ninguno de los supuestos “abucheadores” para preguntarles por su acción, acto que seguramente les habría permitido corregir su primera impresión.
En cualquier caso, viendo cómo las explicaciones se dieron y aceptaron tan rápida como ligeramente, la pregunta que se me plantea es: ¿dónde está el racismo, en ellos o en nuestros ojos?